Bjorn Borg
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Tenis Masculino - Björn Borg
Björn Borg dio el salto definitivo a la élite mundial del tenis con tan sólo quince años de edad. Las apuestas tenis ya tenían un nuevo referente en el que fijarse. Esta precocidad mostraba claramente el talento de un sueco que marcó un antes y un después en la historia del tenis. Su clase innata vista por todos los entrenadores que tuvo fue su mayor baluarte para dominar todas las superficies. Empezó por la tierra batida donde era un consumado experto y terminó por dominar la hierba londinense de Wimbledon. Solamente se le resistió el Open de los Estados Unidos. Otra de sus particularidades es que a pesar de que las tecnologías empezaban a evolucionar en el mundo del tenis, se resistió a abandonar el material de la raqueta que tantos triunfos le había dado: la madera.
Björn Borg destacó sobre todo por un juego tremendamente sólido en el fondo de la pista. Muchos lo consideraban algo parecido a un frontón sobre todo cuando encadenaba varios juegos espectaculares donde la resistencia era su mejor arma. Su juego era machacón, movía muchísimo a su rival hasta dejarlo exhausto y luego poder rematar con facilidad el punto. Muchos analistas tenísticos consideran que su juego era más bien algo heterodoxo, muy propio, poco acogido a los cánones impuestos por tenistas modelo como Laver. Esto bien pudo deberse a que en sus primeros años como tenista careció de entrenadores que moldearan sus golpes.
Destacaba también por su rapidez de piernas lo que le permitía alcanzar bolas que para otros jugadores eran imposibles de devolver. Su condición atlética le hizo ganar muchísimos puntos que otros habrían dado por perdidos. Muchos vaticinaron que su juego rocoso sólo se adaptaría a la tierra batida y que llegada la hierba no pasaría de las primeras rondas de los torneos. Se equivocaron, incluidas todas las apuestas tenis que pronosticaban sus derrotas. Björn Borg perfeccionó el juego saque-red para no provocar tanto desgaste a sus piernas con el juego de fondo. Además entendió que el juego de fondo de nada le iba a servir en una superficie tan rápida como la hierba.
Mentalmente era un auténtico privilegiado. Sus contrincantes lo apodaron “Iceborg” en referencia a los icebergs helados. Su carácter frío, calculador y su sorprendente templanza sorprendían y desesperaban a sus rivales a partes iguales. Su expresión corporal era casi siempre la misma cuando conseguía un punto que cuando lo perdía. En once años de carrera profesional consiguió once Grand Slam, dos torneos de maestros y cuarenta y nueve torneos ATP. Un currículo incomparable para un jugador inimitable como él. Años más tarde de su retirada como jugador profesional, volvió a las canchas pero acumuló derrota tras derrota. No se debería tener en cuenta este fallido retorno por parte de Borg con raquetas ya de metal. Todo el mundo pudo ver al verdadero Björn Borg empuñando una pesada raqueta de madera.